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Palabras de Gregorio de la Fuente, hijo, con ocasión de la reinauguración del Mural de la ex Estación de Ferrocarriles de la Serena y al mismo tiempo de la inauguración de una muestra pictórica que nos recuerda la extraordinaria obra de su autor, el pintor y muralista don GREGORIO DE LA FUENTE ROJAS.

Sr. Alcalde de la Ilustre Municipalidad de la Serena.
Autoridades.
Amigos.

Es para nosotros ,hijos de Gregorio de la Fuente, un honor estar aquí haciendo realidad lo que tanto soñamos : Recordar y conmemorar la obra y figura de nuestro padre.

La Ilustre Municipalidad de la Serena ha enarbolado el escudo de la cultura con más fuerza que nunca. Ha reactivado la memoria poética, dramatúrgica, coral y plástica en todas sus expresiones.

Hoy le ha correspondido a la pintura representada por Gregorio de la Fuente.

Nuestro padre fue autor de una pintura mural con alto sentido de la justicia social. El fue modesto, íntimo pero sobre todo muy generoso en la entrega de todos sus conocimientos.

El quiso mucho el norte de nuestro país y pensaba que desde el desierto, con su paisaje muchas veces solitario y árido podrían brotar numerosos oasis que calmarían la sed del minero, del caminante y del artista.

El pintor no olvidó jamás, en su obra, algo tan importante como la familia , el fogón, el perro, la mujer, los hijos.

Prueba de ésto y no en vano, en cada uno de sus murales aparecen las figuras, por ejemplo, la de su perro en el mural de la estación de la ciudad de Concepción, debajo del cual se puede leer con alguna dificultad “A mi perro Rilán, mi mejor amigo en buenas y malas horas”. O de los pequeños indios que son su hijo Gregorio, Maria Alma y Pablo, los niños del mural de las oficinas de ENAMI de esta misma ciudad y por supuesto la figura permanente de Aída ,su mujer.

Como luego podrán apreciar, no tan sólo el mural fue su gran pasión, sino también la pintura de caballete con una temática muy variada.

Recordamos una frase suya casi textual : “Nunca un cuadro está absolutamente terminado, siempre queda alguna tarea pendiente, ya sea de composición, de color o de contenido y será el observador quien en muchos casos finalice la obra con su personal punto de vista”.

Sentimos que no estamos solos, creemos que Gregorio está aquí, presente con una fuerza que nos impulsa a seguir con su obra en todos los confines de nuestro país, invitando a crear otras instancias como ésta para oír una vez más la voz del indio, del minero, del campesino, de la mujer y del niño, clamando por esta tarea tan sublime:
La de ser buenos hombres.

Vayan nuestros agradecimientos más sinceros a la ciudad de la Serena a través de la Ilustre Municipalidad en la persona de su alcalde, Sr. Raúl Saldívar y sus colaboradores especialmente a Rina Araya y Raúl Moya quienes han hecho posible este reconocimiento brindado a nuestro padre.





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