
Mural de los Ferrocarriles del Estado.
Está en la Estación de Concepción(1943-1946) |
Gregorio de la Fuente Rojas nació en Santiago
de Chile un 5 de diciembre de 1910 en la calle Echaurren, en el
seno de una familia acomodada. Su padre, José Gregorio de
la Fuente Montero, era un rico terrateniente de la zona de Curicó
(1). Su madre, Marina Rojas Montero, se dedicaba a la educación
de sus cuatro hijos (dos chicas y dos chicos); Gregorio era el menor.
En cuanto a su vocación artística, ésta
se manifestó muy temprano y comenzó a pintar a la
edad de 5 años. En una entrevista con el periodista Guillermo
Vivados en el Canal Siete en 1994 Gregorio de la Fuente explicaba
cómo la influencia de su padre fue decisiva para él
en cuanto a su gusto por el arte y en particular por la pintura.
A su padre le gustaba adquirir cuadros de calidad. Cuando se percató
de que su hijo sentía cierta afición por el arte,
comenzó a estimularlo. El artista comentó un día
a propósito de su infancia:
Desde niño, me interesó la pintura.
(...) Compartía el juego con la pintura (...) Cuando tenía
más o menos 8 años me fabrique, con mucha dificultad
un caballito de madera; lo pinté rojo con verde. La gente
me decía que no podía existir un caballo de ese color,
pero yo me lo imaginaba así. (2).
En aquel ambiente el joven Gregorio comenzó
a orientar su afición a las artes plásticas. Después
de una larga enfermedad, su padre murió. Tenia 63 años
y el pequeño Gregorio sólo contaba con 6. Su madre
se quedó sola con los niños. Al desaparecer el padre,
la familia se encontró en una situación económica
difícil. Así, tras muchos esfuerzos la madre pudo
conseguir para el joven Gregorio una beca que le permitió
estudiar en el Colegio San Agustín de Santiago. En sus últimos
años de estudios de Humanidades sus profesores le organizaron
una exposición pública en el colegio.

Paisaje de Chartres-Francia
Óleo sobre tela de 1948. |
Fue en 1927 cuando recibió sus primeras lecciones
de dibujo con el gran profesor chileno Manuel Núñez,
quien impartía clases en la Escuela de Bellas Artes. Ese
mismo año Gregorio de la Fuente al cumplir los 17 años,
ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile para
estudiar Pedagogía en Artes Plásticas bajo la dirección
de Carlos Isamitt (3). Era una época de renovación
artística encabezada por un grupo de jóvenes pintores
de la escuela conocidos como la Generación del 13. Reivindicaban
el paisaje como expresión de la vida cotidiana, de las costumbres
y de los valores populares. En fin, una época en la que se
exaltaba lo chileno sobre lo foráneo. Se desencadenó
un ambiente de inestabilidad y de incertidumbre (4), de eclosión
de nuevas tendencias. No contento con las enseñanzas que
se impartían, Gregorio de la Fuente y algunos de sus compañeros
de promoción crearon un taller libre en el centro de Santiago.
El propósito era dedicarse al dibujo académico y al
trabajo con modelos naturales.
Transcurridos dos años, en marzo de 1929, se
cerró la escuela (5). Gregorio de la Fuente decidió
iniciar las clases con Juan Francisco González (6), quien
había abierto una academia de pintura. Aquel hombre fue en
los años siguientes el mentor de don Gregorio. El profesor
dejo una profunda huella en la obra del artista chileno. Con él
adquirió no solo aquella actitud abierta y liberada, sino
también la agilidad decidida de la pincelada. En suma, que
la pintura es intuición, capacidad de sentir y expresar sus
sentimientos y no únicamente rellenar un lienzo.
En 1931 se reincorporó a estudiar pintura
bajo la dirección de Julio Fossa Calderón (7) en la
Escuela de la Universidad de Chile. Por aquel entonces, su ideario
proponía un retorno al paisaje depurando las técnicas
del post?impresionismo haciendo una lectura de las corrientes europeas
desde lo auténticamente nacional. Afloró en él
la expresión intimista y estableció un acercamiento
mas efectivo con lo real, sin abandonar la racionalización
del objeto involucrándose con aquellos aspectos más
sensitivos y objetivos subjetivos. En aquella búsqueda se
encontró, más adelante con el expresionismo y el arte
abstracto.

Chile y Argentina. Mural para Ferrocarriles
del estado, Los Andes, 1953. |
Seis años después se inició en
la docencia universitaria en la facultad de Bellas Artes de la Universidad
de Santiago como ayudante de la cátedra de pintura mural
al fresco (8), dirigida por el gran profesor Laureano Guevara (9),
quien reemplazaba a Israel Ron (10). Tenía, entre otros compañeros,
a los colombianos Alipio Jaramillo y Julio Farjado y al venezolano
Manuel Hernández. Al mismo tiempo compartía su actividad
de muralista con la de bibliotecario y la de profesor de artes plásticas
en el colegio San Agustín (11).
Sus primeros trabajos como pintor lo acercaban a las
ideas del impresionismo, donde la naturaleza, el paisaje y la luz
ocupaban el lugar central. De este modo adopto la temática
del paisaje que había nacido en el siglo XIX con los grandes
pintores, como Pablo Burchard, Antonio Smith y su mentor, Juan Francisco
González. Muy temprano, a partir de 1934, su participación
en los salones oficiales contó con el apoyo la crítica,
pero este se notó, sobre todo a partir de 1938, cuando la
pintura al fresco fue incorporada al Salón Oficial. Gregorio
de la Fuente expuso también durante aquella época
en las ciudades de Valdivia y Temuco. Sin embargo, la exposición
que realmente le dio a conocer al público fue la realizada
en el franco de Chile en Santiago en 1941. En ella expuso 37 lienzos.
Su temática era variada e iba desde la naturaleza muerta,
pasando por el paisaje marino y rural, hasta el retrato. Su técnica
se acercaba a la captación fugaz e Instantánea de
los impresionistas y el tono tenia ciertas notas dramáticas
de los expresionistas. Siguieron presentes los elementos formales,
tales como el sometimiento a lo real y el objetivismo riguroso tan
cercanos a las enseñanzas de la academia. Destaco como colorista
por la gran vaciedad de tonalidades que utilizó, mostrando
un gran dominio de los verdes. El mismo año, el 31 de octubre,
fue galardonado en el Salón Oficial Interamericano con el
Primer Premio Universidad de Chile.

Fragmento de la obra para los Ferrocarriles.Otra parte del
trabajo de la estación de concepción.
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En cuanto a su vida privada, se casó el 31 de
diciembre de 1931 con una de sus alumnas, Petronila Sentís
Arrue hija de una familia de profesores de clase media. Con ella
tuvo cuatro hijos (tres niñas y un varón] (12). Pero
el matrimonio no duró y se separaron en I939. Se casó
en segundas nupcias con una estudiante de Derecho de la Universidad
de Chile, Aída del Carmen Delgado Meza, el 24 de diciembre
de 1941. Con ella tuvo otros dos hijos (13).
A propósito del personaje de Gregorio
de la Fuente, Waldo Vila (14), quien conoció al artista durante
su juventud, dejó unos bocetos de este gran hombre y le describía
asi:
Hábil en todos los oficios, con hermosos
ojos inteligentes y unos bigotazos de coracero frunces, verdaderamente
impresionantes, era sencillo, afable, inmensamente bondadoso, tendía
su mano a quien la necesitara. No negaba jamás lo que pudiera
hacer por los demás con verdadero placer. Estos son los atributos
del hombre; Gregorio se movía entre los demás hombres
con una aureola invisible de su limpieza de alma (15).
Mas adelante el dramaturgo Antonio Acevedo Hernández
quien le conocía también, dejo un acertado retrato
del artista:
[Era] de estatura breve, silencioso con una bella
frente, y una pupilas que ardían bajo unas cejas montañosas
una boca sonriente muy poco pródiga; unos movimientos casi
mesurados ocultaban su inquietud y su muy grande espíritu,
de trabajo lo singularizaba (16).
Estos testimonios de los años 30 y 40
del artista retratan y atestiguan de manera precisa como fue el
maestro a lo largo de su vida. Efectivamente las personas que conocieron
a don Gregorio están todas de acuerdo en decir lo sencillo
y bondadoso (17) que fue, pero al mismo tiempo muy exigente con
el mismo y con los demás.
En el año 1942 su trayectoria como muralista
le permitió participar junto con Laureano Guevara, Camilo
Mori (18) y Alipio jaramillo, en la elaboración del mural
de la Escuela de México de Chillan (19). A don Gregorio le
correspondió pintar al fresco medallones de 21 próceres
americanos. En Chillan tuvo la oportunidad de conocer y trabajar
con los grandes maestros muralistas, como Xavier Guerrero y el famoso
mexicano David Alfaro Siqueiros. Entonces la receptividad al muralismo
fue posible debido al despertar de una conciencia social del arte
entre algunos artistas chilenos que sintieron el apremio de ampliar
esa técnica. Para los muralistas, el mural era un arte público
que permitía una comunicación mucho mas efectiva con
toda la sociedad y que no tenía las restricciones propias
de la pintura de caballete. Aquel concepto tuvo gran impacto en
la futura obra muralista del joven chileno.

Fragmento de la obra para los Ferrocarriles. Otra parte
del trabajo de la estación de concepción.
|
El mismo ano, en agosto, Gregorio de la Fuente organizó
el primer Salón Indepen?
Diente, como alternativa a los salones oficiales, en el Banco de
Chile. Por aquel entonces todavía predominaba en los talleres
e1 post?cezanismo, con mayor apertura y libertad que el mostrado
por las generaciones anteriores. Los pintores de la Generación
de 40 [20] heredaron el ambiente de renovación que les permitió
desarrollar un arte mas auténtico y comprometido con lo nacional.
Se fue generando una serie de iniciativas que ampliaron el discurso
pictórico renovando los espacios para el arte. te. En ese
sentido Gregorio de la Fuente fine uno de los que asumió
el liderazgo. A raíz de aquello, continuó acercándose
al expresionismo y a la abstracción, evolucionando hacia
planos cromáticos y una mayor síntesis de la forma.
En suma, fue una búsqueda mas Individual
que no abandonaba todavía el postimpresionismo y el cubismo
y que mantenía una relación con las generaciones anteriores
sin cambios radicales.
Cuando en 1939 hubo un terremoto que destruyó
vanas ciudades del Sur de Chile, se planteó el problema de
la reconstrucción. Entre los edificios derrumbados estaba
la estación de ferrocarriles de la ciudad de Concepción.
El director general de los Ferrocarriles, Jorge Guerrera Squella,
decidió convocar a artistas nacionales a un concurso público
para que decoraran el interior del edificio. Los tres finalistas
fueron Laureano Guevara Berchenko y Gregorio de la Fuente. En abril
de 1943 don Gregorio fue elegido pana realizar el mural. Le dio
el título de Latido y rutas de Concepción. El tema
seleccionado fue la historia de la región Araucana (21) y
de la aullad de Concepción. Colaboraron los pintores Sergio
Sotomayor y julio Escámez en la realización de la
obra mural (22).
A partir del año 1940 (23) Gregorio de
la Fuente empezó a viajar tanto por el continente europeo
como por el latinoamericano hasta el año 1978 (24). De cada
uno de sus numerosos viales extrajo diversas lecciones, nutriéndose
de su propia reflexión y experiencia para luego transcribirlas
en su pintura. A finales de 1945 gano una beca del Gobierno francés
y viajo a paras. Francia terminaba de salir de la Segunda Guerra
Mundial y comenzaba d reconstruir sus ciudades. El objetivo de su
estancia era estudiar la pintura al fresco y mas concretamente la
pintura mural románica. Aprovechó aquella oportunidad
y aquel ambiente de renovación pala visita] el museo de pintura
al fresco y el palacio de Chaillot. Además, cuando estuvo
en la capital francesa inauguro en la galería Roux?Hentschel
una exposición el 27 de febrero de 1948, que tuvo una acogida
muy favorable por parte de la critica y en particular por Georges
Pillement. Su obra (lamo la atención por su carácter
social, una especie de <<expresionismo surrealista>>.
Recorrió también el país por aquellos lugares
donde podía encontrar murales. Durante su estancia en Francia
se beneficio de la influencia del cubismo de Cézanne y del
estilo de Picasso. Luego se fue a Italia para ver la pintura mural
renacentista y la pintura pompeyana. Y también viajo a Espana,
donde estudio a El Greco, Velázquez y Goya.

Aquelarre.Mural en mosaico de 1960. |
Regresó a Chile en 1948 y asumió la cátedra
en cl curso de iniciación, que impartió hasta 1957
Enseñaba los principios iniciales del color y los elementos
de composición y aprendizaje de materiales, mientras continuaba
con las exposiciones. En ellas se pudieron descubrir las pinturas
que había realizado en Francia. Ya era perceptible en sus
cuadros el cambio hacia la abstracción. Abandonado el caracter
exclusivamente referencial por la volumetría y la geometría
de los cuerpos, el movimiento lineal y los planos de color, y mantuvo,
de esa manera, la condición expresiva de sus personales.
Más adelante, siguiendo sus ideales de la pintor a abstracta,
luchó corta la tradición académica, contra
lo rígido, contra lo establecido, y dedico gran parte del
tiempo a su obra de caballete. En aquel ambiente se creó
un grupo llamado Escafandra, al cual, entre otros, pertenecían
artistas como Camilo Mori, Mireya la Fuente y Carlos Sotomayor.
La motivacion del grupo era abandonar la academia y crear una pintura
distinta, que diera más importancia a los procesos de mediacion
y de construcción, dejándose de toda referencia explícita
a lo real.
En el año 1952 Gregorio de la Fuente se
trasladó a La Serena, donde le había llamado la empresa
de Ferrocarriles del Estado para realizar un mural (25) en la estación
de la ciudad. El mismo año ejecutó, también
allí, otro mural pala la Caja de Crocito Minero (hoy ENAMI).
A continuación realizo varios murales más, uno en
la es ración de Los Andes en 1953 y otro en el hall central
de la Caja de Empleados Municipales de Santiago de Chile en 1957.
En resumen, desde 1942 hasta 1967 le encargaron 18 obras murales.
Para el artista, el trabajo del mural, además de dar cuerpo
a varios ámbitos (económicos, formales, técnicos...),
revela las inquietudes de una ideología comprometida con
su gente. La voluntad del artista de entrar en comunicación
con la gente termina por desempeñar un papel fundamentalmente
didáctico. Por ejemplo, cuando realizo los trabajos de las
estaciones de ferrocarriles tanto en Concepción como en La
Serena quiso ir hacia el encuentro con los viajeros y relacionarse
con ellos.
En los años 50 existían varios
grupos, como Rectángulo o el Grupo Signo, donde se agrupaban
los artistas. Sin embargo, Gregorio de la Fuente no quiso pertenecer
a ellos y prefirió seguir otro camino. Decidió fundar
en 1953 1a Academia de pintura Juan Francisco González (26)
en la Casa de la Cultura de Nuñoa (27) [barrio de Santiago)
en homenaje a su gran maestro. Luego, en 1970, se trasladó
a Duble Almeyda 3152.

El artista.(1952) |
En el año 1964 convenció a los decanos
de distintas facultades para que convocaran concursos que permitieran
contratar la ejecución de murales en las diferentes escuelas
de la universidad. La idea tuvo gran éxito.
El maestro se jubiló de la Universidad
de Chile en 1971, y hasta su fallecimiento se dedicó a impartir
clases en su academia y a exponer sus lienzos. Por desgracia, nadie
mantuvo la enseñanza de don Gregorio cuando éste dejó
la universidad. Fue el filial de una época, agravada dos
años después por el golpe militas, que iba a inhibir
toda posibilidad de realizar un arte publico. El mismo año
de su jubilacion recibio un premio por la retrospectiva de su obra
de caballete en la Casa Central do la Universidad de Chile.
La víspera del golpe de Estado del 11 de
septiembre de 1973 el maestro cenaba en su casa con su mujer y José
Marra Palacios, periodista de La Segunda. Ya se podía percibir
en el aire lo que iba a suceder el día siguiente. A partir
de aquella fecha Gregorio de la Fuerte no hizo ninguna declaración
pública; simplemente se dedicó a pintar silenciosamente
denunciando en sus lienzos las atrocidades de la dictadura.
En cuanto a su pintura a, ya en aquella época
se adhirio totalmente a la abstracción Los elementos lineales
en un momento mas cercano al expresionismo se habian vuelto rigidos
y estaticos, priviligiando la simplificación sin abandonar
la carga emotiva llena de dramatismo de sus composiciones anteriores.
Sin embargo, su inspiración siguió siendo realista.
En 1976 viajó de nuevo a España,
donde permaneció hasta el año 1978. Su estancia le
permitió profundizar en el estudio de la pintura hispánica.
Expuso sus obras en varios lugares del país. Así,
por ejemplo, en la Galeria Arte Forum, en la Sala de la Caja de
Ahorros en Valladolid, en la Galería Studium de la misma
ciudad, en el Circulo de Bellas Artes de Valencia y en una muestra
internacional, organizada por la fundación Joan Miró,
en Barcelona. En las obras expuestas se podían descubrir
varias tendencias: unas abstractas, como las que expuso en la Galería
Studium; otras de tipo impresionista, como las de la Sala de le
Caja de Ahorros, que fueron unos paisajes de Chile que recordaban
a los de Cézanne, mas próximos a su etapa figurativa.

El artista.(1985) |
Al regresar de España en 1978 Gregorio
de la Fuente experimentó una nueva evolución pictórica.
Postergó la energía instintiva y expresiva del cubismo
para someterse a la deriva de la razon y dirigirse hacia la abstracción
pura. A partir de aquella fecha el maestro chileno se concentró
en su pintura y se encerró en su taller de la calle Sorrento
(recientemente llamada Grgorio de la Fuente). Durante ese periodo
simultáneo le docencia en su academia con la participación
en diversas exposiciones.
Entre los años 1986 y 1997 participó,
asimismo, en el Concurso Nacional de Arte para adultos mayores,
que tenía lugar cada año durante la primera semana
de diciembre en Santiago de Chile y en el cual, siempre ,a lo largo
de aquellos certámenes, fue presidente.
En 1988 el artista fue reclamado de nuevo a Concepción
para restaurar el mural que había realizado 40 años
atrás en la estacion de ferrocarriles. En esta ocasión
contó con la ayuda de su yerno, Nelson Santander
Fue seleccionado en 1990, junto con otros artistas,
para recibir el Premio Nacional que solia galardonaren Chile a un
artista por su trayectoria artística. Por desgracia, ni el
primer año que fue seleccionado ni tampoco los altos siguientes
(1995 y 1997) recibió el premio. De todas maneras a lo largo
de su vida habla sido premiado muchas veces. Desde 1930, fecha de
su primer premio (28), hasta su muerte, recibió 27 distinciones.
Por ejemplo, en 1988 la Ilustre Municipalidad de Valdivia le otorgó
una medalla de oro en reconocimiento a su labor creadora. Y en 1992,
cuando el Ministerio de Educación, mediante un decreto, declaró
Monumento Nacional al mural que se encuentra en la estación
de ferrocarriles de La Serena.
Para rematas su larga carrera, fije seleccionado
en 1999 para participar en la Biennale Internazionale dell Arte
Contemporánea [29J en la ciudad de Florencia, en Italia.
La exposición tuvo lugar del 4 al 12 de diciembre en la urbe
de los Médicis Sus cuadros tuvieron una gran acogida por
parte del públicó. A continuacion una comision de
expertos designó a Gregorio de la Fuente como mejor artista
de la exposición. Fue galardonado con el Premio Lorenzo el
Magnífico, aunque el artista nunca fue consciente de haber
recibido esta distinción porque entonces se encontraba gravemente
enfermo en el hospital, ya en su lecho de muerte.
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Otro momento especial para el artista tuvo lugar
en 1993,cuando el departamento de Artes Plasticas de la Universidad
de La Serena le dedicó la primera retrospectiva de toda su
obra. La muestra constaba de 71 óleos y varios proyectos
de murales y mosaicos Al año siguiente, en septiembre, el
Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad de Santiago de Chile
organizó otra exposición retrospectiva de toda la
carrera del pintor. Un mes después, en octubre, le tocó
a la ciudad de Temuco, y luego, en noviembre, a la ciudad de Concepción,
organizar otras retrospectivas en su honor.
Don Gregorio realizó una última
exposición en mayo de 1996 en la ciudad de Viña del
Mar, cerca de Santiago, en la Galería Modigliani. En ella
se podía disfrutar de paisajes o temas abstractos de diversas
épocas. A partir de aquella fecha se dedicó a sus
clases en su academia o a pintar en su taller No hubo mas exposiciones
las anuales de su academia.
En el año 1998 y a pesar de su avanzada
edad, restauró, a petición de los propietarios de
la estación ferroviaria de la ciudad de los Andes, el histórico
mural del hall central de la estación, dedicado a la Hermandad
Chilena?Argentina. En dicha restauración le ayudo su nieto
Rodrigo Pablo.
Desde 1997 empezó a sufrir de los riñones
y corno consecuencia de esta dolencia los médicos le recomendaron
que se sometiera a diálisis, lo que únicamente hizo
a partir del año 1998.
A pesar del dolor y hasta el final continuó
con su labor y el 25 de noviembre de 1999 inauguro lo que sería
la última exposición de los alumnos en su academia,
que solea organizar cada año con ellos. Gregorio de la Fuente
iba a exhalar el ultimo suspira un mes más tarde, el 28 de
diciembre de 1999, en el Instituto Geriátrico de Santiago
de Chile.

El proceso.Se trata de un óleo sobre tela realizad
en 1974. |
Su última voluntad fue la
de ser incinerado y que sus cenizas fueran ofrecidas al viento en
las Rocas de Santo Domingo (30), para que se mezclaran con el paisaje
que tanto amó y que tan a menudo pinto.
La trayectoría de Gregorio de la Fuente
se inscribe en la historia mundial de la pintura y del muralismo.
No Sólo representa una obra multiple, sino que refleja asimismo
la gran sensibilidad de un hombre profundamente humano (31] y generoso,
con una inquietud metafisica que lo llevó a deambular por
varios estilos (figurativo, abstracto...).
No obstante, su mayor preocupación fue
por el arte y nada más que para el arte. Los distintos viales
que realizo a lo largo de su vida le permitieron un enriquecimiento
espiritual y artístico y cada uno de ellos aporto algo nuevo
a su pintura. Su arte nunca se apartó de los intereses de
la nación chilena y latinoamericana; todo lo contrario, aprovecho
las enseñanzas de sus maestros para mezclar las con sus propias
indagaciones.
Lejos del mundo material en el cual viviá,
únicamente buscaba osmosis con su arte.
No cabe duda de que acerto, como se puede comprobar a través
de su trayectoria profesional y de su obra pictórica.